Escrito por Antonio Lozano. Psicólogo ADIS

Los problemas de conducta infantil son uno de las intervenciones que más demandan los padres/madres en las consultas de atención primaria. Estas conductas suelen resumirse en desobediencia, enfados y rabietas, y forman parte del desarrollo “normal” del niño/a, ya que son adaptativas y necesarias para favorecer la independencia y autonomía del niño o la niña.

El problema surge cuando los progenitores no cuentan con las habilidades y estrategias necesarias para gestionar y solucionar adecuadamente los conflictos que suelen surgir en el ambiente familiar. Por ello, a continuación os proponemos algunas recomendaciones para ayudaros a poner límites y dar órdenes e instrucciones eficaces a vuestros hijos y mejorar así su comportamiento.

  • DAR ÓRDENES BREVES, CLARAS Y ESPECÍFICAS

Para que una orden resulte eficaz es importante que ésta sea fácilmente comprensible por el niño o la niña y no llegue a resultar contradictoria con otra orden. Por ejemplo, es importante evitar instrucciones ambiguas como: “se bueno”, “pórtate bien”, “¿vas a terminar ya de comer o qué?”… Es importante hacerle saber qué se espera de él así como emitir órdenes claras, sencillas y específicas, por ejemplo: “Haz la cama”, “Recoge los juguetes”, “Termina de comer”.

  • REDUCIR EL NÚMERO DE ÓRDENES

Dar un número de instrucciones excesivo puede tener el efecto contrario al esperado, ya que el niño o la niña será incapaz de atender a todas las demandas. Debemos seleccionar aquellas conductas o comportamientos que consideremos más relevantes y aplicar reforzadores positivos para incrementar su respuesta.

  • EVITAR REPETIR ÓRDENES

Es bastante común que los/as padres/madres repitan una misma orden sin obtener éxito. Es importante que una vez emitida una orden permanezcamos en silencio entre 5 y 10 segundos supervisando la conducta del niño o la niña. En el caso de que éste/a no inicie la conducta deberemos anticipar las consecuencias negativas que obtendrá si no obedece. Si a pesar de anticiparle el/la niño/a sigue sin obedecer, los padres y/o madres deberán aplicar de manera contingente la consecuencia prevista.

  • DAR INSTRUCCIONES EN POSITIVO

La probabilidad de que el niño y/o la niña obedezca una orden formulada en positivo y con un tono firme y calmado es mucho mayor. Se debe evitar emplear un tono negativo y hostil cuando se formule la orden ya que podrá generar comportamientos hostiles también por parte del niño y/o la niña. Por ejemplo: “Acuéstate a dormir” en lugar de “¡Vete ya a la cama, que me tienes harto/a!”.

  • DAR ÓRDENES REALISTAS

Debemos tener en cuenta las capacidades del niño y/o la niña así como aquello que esperamos de él/ella teniendo en cuenta su edad para evitar comportamientos desobedientes. Por ejemplo, pedirle a un/a niño/a de 5-6 años que permanezca en silencio durante 30 minutos no sería realista, así como tampoco lo sería pedirle a un/a niño/a de 3 años que permanezca sentado/a durante 1 hora.

  • APLICAR ÓRDENES EN FORMATO: PRIMERO…LUEGO…

Para aumentar el éxito de una orden es recomendable indicar en la primera parte la orden (es decir, aquello que debe realizar) y, en la segunda parte, la recompensa que obtendrá si realiza la conducta. Por ejemplo: “Cuando recojas los juguetes de tu habitación, iremos al parque a jugar”. En el caso de que aparezcan protestas por parte del niño y/o la niña será importante que éstas sean ignoradas y, en el caso de no cumplir con la orden, aplicar la contingencia negativa (en este caso, no acudir al parque).

  • LAS ÓRDENES Y LOS REFORZADORES DEBEN SER CONSISTENTES

Uno de los problemas más comunes que existen entre los padres y/o madres y otros/as cuidadores/as (por ejemplo, los/as abuelos/as) es el desacuerdo a la hora de emitir órdenes y aplicar consecuencias a la conducta del/la niño/a. Esta situación provoca un mayor índice de desobediencia ante las normas así como mayores conflictos familiares y de pareja. En este sentido, es recomendable que tanto los padres y/o madres como los/as cuidadores/as consensuen las normas y apliquen los reforzadores pertinentes para instaurar conductas positivas en su repertorio conductual.

  • ANTICIPAR LA CONDUCTA APLICANDO AVISOS

Si ofrecemos al niño y/o niña previamente un aviso y le anticipamos una orden mientras está realizando otra conducta estaremos aumentando la probabilidad de disposición a realizar la orden, ya que preparemos al niño/a a realizar la conducta deseada y reducimos la resistencia a obedecer. Por ejemplo, mientras el niño y/o la niña está jugando a la Tablet: “Manuel/Eva, en 10 minutos deberás lavarte las manos para comer”.

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